La otra barriga de la menopausia.

La que aparece y desaparece.

¡Hola!

Hace dos semanas te hablé de la barriga que se queda: la grasa visceral, la pérdida muscular, todo lo que tiene que ver con el peso y la composición corporal.

Y lo prometido es deuda. Esta semana toca hablar de la otra tripa. La que no tiene nada que ver con la báscula.

Me refiero a ese abdomen que por la mañana está plano y a las tres de la tarde parece que te has tragado un globo. O que un día estás bien y al siguiente no puedes abrocharte los mismos pantalones que ayer.

Eso no es grasa.

Eso es otra cosa que también tiene su explicación.

. . .

Por qué ocurre

Durante la perimenopausia y la menopausia, el intestino también nota el cambio hormonal.

El tubo digestivo tiene receptores hormonales relacionados con los estrógenos. Cuando los niveles hormonales fluctúan o bajan, pueden cambiar varias funciones digestivas.

Una de ellas es la motilidad intestinal: la velocidad a la que el contenido avanza por el tubo digestivo.

Cuando el tránsito se ralentiza, el gas y los residuos permanecen más tiempo dentro. Eso puede favorecer la sensación de presión, distensión o abdomen hinchado, incluso aunque no hayas comido nada especialmente raro.

La otra pieza importante es la microbiota intestinal.

Algunas bacterias del intestino participan en el metabolismo de los estrógenos. Cuando las hormonas cambian, también puede cambiar el equilibrio de estas bacterias.

Los investigadores creen que esto podría influir en síntomas como la hinchazón, los gases o las alteraciones del tránsito intestinal.

Por eso, en esta etapa, el intestino puede volverse más impredecible que antes.

. . .

El estudio que lo confirma

En octubre de 2025, The Menopause Society presentó los resultados de un estudio con casi 600 mujeres de entre 44 y 73 años.

La cifra que más llama la atención es esta:

el 77% tenía hinchazón abdominal.

Y el 82% dijo que esos síntomas habían empezado o habían empeorado durante la perimenopausia o la menopausia.

Dicho de otra forma: si estás leyendo esto y te pasa, probablemente no eres la única de tu grupo de amigas.

No es una coincidencia.

No significa necesariamente que estés comiendo peor.

Significa que tu digestión también puede estar respondiendo al cambio hormonal.

. . .

El factor cortisol

El intestino y el cerebro están conectados constantemente.

Cuando el estrés aumenta, también puede hacerlo la sensibilidad digestiva, el gas o la sensación de hinchazón.

Durante la perimenopausia solemos dormir peor, aparecen sofocos y el cuerpo tiene menos margen de recuperación.

El intestino también lo nota.

Por eso, a veces el problema no es solo lo que has comido. También influye el contexto en el que tu cuerpo recibe esa comida.

Primero, identifica tu patrón

No toda hinchazón es igual.

Y esto importa porque las soluciones tampoco son las mismas.

Gas y fermentación

La hinchazón aparece sobre todo después de comer.

El abdomen se distiende a lo largo del día y suele mejorar al levantarte por la mañana.

Va acompañada de gases, ruidos intestinales o eructos.

Suele variar bastante según lo que hayas comido.

Tránsito lento

La hinchazón es más constante.

El abdomen está tenso y lleno gran parte del tiempo.

Suele ir acompañada de estreñimiento, deposiciones poco frecuentes o sensación de vaciado incompleto.

Retención de líquidos

La hinchazón no aparece solo en el abdomen.

También puede notarse en manos, piernas o cara.

Suele fluctuar con el estrés, la falta de sueño, el alcohol o el exceso de sal.

No suele acompañarse de gases ni de cambios importantes en las deposiciones.

Muchas mujeres tienen una mezcla de los tres.

Pero casi siempre hay uno que predomina.

Y ese es el que orienta por dónde empezar

. . .

Qué puedes hacer según tu patrón

Una aclaración antes de entrar en materia.

Si la hinchazón es persistente, empeora progresivamente o aparece acompañada de dolor intenso, sangre en las heces, pérdida de peso sin explicación o cambios importantes en el ritmo intestinal, merece una consulta médica.

No todo es menopausia.

Si tu patrón es gas y fermentación

Los FODMAPs son carbohidratos fermentables presentes en alimentos tan habituales como la cebolla, el ajo, algunas frutas, los lácteos o las legumbres.

En algunas personas pueden aumentar el gas y la hinchazón.

Reducirlos temporalmente y reintroducirlos después puede ayudar a identificar cuáles te sientan peor.

Si decides probarlo, merece la pena hacerlo de forma temporal y, si es posible, con ayuda profesional.

Si tu patrón es gas y espasmos

El aceite de menta en cápsulas entéricas tiene evidencia para reducir la distensión y los espasmos intestinales en algunas personas.

No es para todo el mundo, pero probablemente es el suplemento de origen vegetal con más estudios detrás para este tipo de síntomas.

Si tu patrón es tránsito lento

Cuando el intestino va lento, la prioridad es recuperar ritmo.

Aquí ayudan más los básicos que los suplementos: movimiento diario, suficiente agua y fibra progresiva.

En algunas personas, el citrato de magnesio también puede ser útil para mejorar el tránsito intestinal.

Para los tres patrones

Caminar después de comer.

No hace falta una caminata larga ni intensa.

Un paseo tranquilo ayuda al tránsito intestinal y reduce la acumulación de gas.

Y una cosa más:

come despacio.

Parece demasiado simple para funcionar, pero muchas veces tragamos más aire del que pensamos.

Y ese aire también ocupa espacio.

. . .

La grasa visceral y la hinchazón tienen algo en común.

Las dos generan la sensación de que tu cuerpo está cambiando.

La diferencia es que una suele requerir meses de trabajo.

La otra puede mejorar mucho más rápido.

A veces basta con identificar qué la desencadena.

Un alimento concreto.

Un estreñimiento que llevas semanas arrastrando.

Dormir mal.

Comer deprisa.

O simplemente una etapa hormonal especialmente intensa.

Si te quedas con una sola idea después de estas dos últimas newsletters, que sea esta.

No todas las barrigas son iguales.

Y por eso no todas necesitan la misma solución.

. . .

Fuentes:

Liaquat, M., Minihane, A.M., Vauzour, D., Pontifex, M.G. (2025). "The gut microbiota in menopause: Is there a role for prebiotic and probiotic solutions?" Therapeutic Advances in Endocrinology and Metabolism. DOI: 10.1177/20533691251340491

Denby, N. (2025). "Menopause and the Gut: Uncovering a Hidden Health Burden." Presentado en: The Menopause Society 2025 Annual Meeting. Orlando, Florida, 21-25 de octubre de 2025.

Sarnoff, R.P. et al. (2025). "Sex differences, menses-related symptoms and menopause in disorders of gut-brain interaction." Neurogastroenterology & Motility, 37, e14977.

. . .

📩 ¿Te reconoces en esto? ¿Hay algún desencadenante concreto que hayas identificado en tu caso?

Te leo.

Hasta dentro de dos semanas.

Un abrazo,

Mónica | Fuera Reglas

En la web tienes todos los artículos por si quieres echarles un vistazo>>

📸 Instagram | 📘 Facebook

Nota informativa y aviso legal

Información, no consulta médica: El contenido de Fuera Reglas tiene un carácter exclusivamente divulgativo y educativo. En ningún caso sustituye la consulta, el diagnóstico o el tratamiento de profesionales sanitarios colegiados. Los protocolos o suplementos mencionados pueden no ser adecuados para tu situación clínica particular (patologías, embarazo o medicación en curso).

Responsabilidad: La aplicación de cualquier información aquí expuesta es responsabilidad individual del lector. Antes de realizar cambios significativos en tu dieta, suplementación o pauta de ejercicio, te recomendamos encarecidamente validarlo con tu médico o especialista de referencia. No nos hacemos responsables del contenido de sitios externos enlazados.

Protección de datos: Tu privacidad es lo primero. Tus datos están seguros y solo se utilizan para enviarte este contenido. Puedes ejercer tus derechos de acceso o darte de baja en cualquier momento haciendo clic en el enlace de "cancelar suscripción" al final de este email.

Reply

or to participate.