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¿Es la perimenopausia... o ahora le echamos la culpa de todo?

¡Hola!
Después del parón de vacaciones, empezamos con una conversación que tuve estos días con varias amigas.
Todas siguen teniendo la regla.
Pero empiezan las dudas.
Una duerme peor. Otra tiene días en los que está agotada. Otra está más irritable. A alguna le duelen más las articulaciones.
Y en medio de la conversación acabamos hablando de lo mismo:
“Es que ahora parece que cualquier cosa que nos pasa es por la menopausia. Y algunas de estas cosas ya nos pasaban antes.”
Ahí está la cuestión.
Hemos pasado de hablar poquísimo de menopausia a encontrarnos listas con 20, 30 o incluso 40 síntomas asociados a ella.
Y claro.
Si duermes mal, estás cansada, te cuesta concentrarte y además un día te duele la espalda, es fácil pensar:
“Ya está. Perimenopausia.”
Puede ser.
Pero también puede que no.
De hecho, un estudio publicado en 2026 con 7.640 mujeres encontró que el 34 % no sabía identificar en qué etapa reproductiva estaba.
¿La principal razón?
No saber distinguir si lo que estaban sintiendo se debía a la perimenopausia o a otra cosa.
Así que hoy no vamos a hacer otra lista de síntomas.
Vamos a intentar responder a algo bastante más útil:
¿qué pistas nos ayudan realmente a saber si estamos entrando en la perimenopausia?
. . .
Para empezar: puedes tener la regla y estar en perimenopausia
La menopausia se confirma cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que lo explique.
Pero antes está la transición menopáusica o perimenopausia.
Y puede durar años.
Así que seguir menstruando no significa que no haya empezado.
Una de las primeras pistas suele ser que tu ciclo empieza a comportarse de manera diferente a lo habitual en ti.
Puede llegar antes.
O bastante después.
Puede cambiar la cantidad de sangrado.
O empezar a haber mucha más diferencia entre unos ciclos y otros.
El sistema STRAW+10, utilizado para clasificar las etapas del envejecimiento reproductivo, sitúa el comienzo de la transición cuando aparecen de forma persistente diferencias de alrededor de 7 días o más en la duración de los ciclos. En una fase posterior pueden aparecer intervalos de 60 días o más sin menstruación.
Pero no necesitas sacar la calculadora.
Quédate con esto:
no compares tu regla con la de otras mujeres. Compárala con la tuya de hace unos años.
. . .
Entonces… ¿el cansancio, el insomnio o el mal humor cuentan?
A veces sí.
Problemas de sueño, cambios de ánimo, dificultades de concentración o dolores musculares y articulares pueden aparecer durante la transición menopáusica.
El problema es que son síntomas muy poco específicos.
Puedes dormir mal por cambios hormonales.
Pero también por estrés, alcohol, apnea del sueño, ansiedad o dolor.
Puedes estar agotada por la perimenopausia.
Pero también por anemia, problemas de tiroides o simplemente por llevar semanas durmiendo poco.
Y puedes tener la cabeza espesa porque las hormonas estén influyendo.
O porque tienes veinte cosas abiertas a la vez.
Por eso, por sí solo, cualquiera de estos síntomas nos dice bastante poco.
. . .
Hay señales que orientan algo más
Los sofocos y los sudores nocturnos que aparecen por primera vez son más característicos de la transición menopáusica.
También pueden aparecer sequedad vaginal, molestias durante las relaciones o algunos cambios urinarios.
Y si además coinciden con cambios en el ciclo menstrual, la combinación resulta mucho más orientativa.
Más que buscar un síntoma concreto, importa el conjunto de cambios.
. . .
Cuatro preguntas que pueden ayudarte
Si empiezas a pensar “¿será ya la perimenopausia?”, prueba con estas cuatro preguntas.
1. ¿Mi ciclo ha cambiado?
Si la respuesta es sí, ya tienes una de las pistas más útiles.
2. ¿Esto es realmente nuevo?
Si tienes migrañas desde los 30, cumplir 45 no convierte automáticamente el siguiente dolor de cabeza en un síntoma menopáusico.
3. ¿Han aparecido varios cambios a la vez?
Ciclos diferentes + sofocos + alteraciones del sueño forman un patrón mucho más compatible con la transición que cualquiera de ellos por separado.
4. ¿Podría existir otra explicación?
Esta quizá sea la más importante.
Porque que algo pueda aparecer durante la perimenopausia no significa que siempre lo cause la perimenopausia.
. . .
¿Y si me hago una analítica hormonal y salgo de dudas?
Parece lo lógico.
Pero normalmente no funciona así.
Durante la perimenopausia las hormonas pueden fluctuar mucho. Eso significa que una analítica aislada puede ofrecer una foto poco representativa de lo que está pasando.
La FSH, una de las hormonas que se suelen medir, puede estar elevada en un momento y bastante más baja unas semanas después. Incluso puede salir dentro de valores que no harían pensar en perimenopausia aunque la transición ya haya empezado.
Por eso NICE, el organismo británico que elabora guías clínicas basadas en la evidencia, recomienda que, en mujeres sanas de 45 años o más con síntomas compatibles, no se hagan de forma rutinaria análisis hormonales para identificar la perimenopausia. A esa edad, los síntomas y los cambios en el ciclo suelen aportar más información que una medición aislada.
Entre los 40 y los 45 años sí puede ser útil medir la FSH en determinados casos, porque a esas edades el diagnóstico puede necesitar más apoyo que a partir de los 45, cuando los síntomas y los cambios en el ciclo suelen ser suficientes para orientarlo.
En esta etapa, el patrón de cambios suele contar más que una cifra aislada.
. . .
Y tampoco todo sangrado diferente es “normal porque estoy en esta etapa”
Este es el otro lado del problema.
Los ciclos pueden volverse irregulares durante la transición.
Pero eso no significa que cualquier cambio deba darse automáticamente por normal.
Un sangrado muy abundante, sangrado entre reglas, después de mantener relaciones sexuales o un cambio importante respecto a tu patrón habitual merece valoración médica.
Porque también puede haber otras causas.
. . .
En la práctica
Si estás en esa fase de “no sé si estoy entrando o no”, hay algo bastante más útil que hacer un cuestionario con 40 síntomas.
Durante dos o tres meses anota:
cuándo te viene la regla + qué cosas nuevas han aparecido.
Nada más.
No necesitas registrar cada cansancio, cada dolor de cabeza o cada día de mal humor.
Fíjate sobre todo en lo que ha cambiado respecto a lo habitual en ti.
Porque la perimenopausia no empieza de repente.
Y tampoco explica automáticamente todo lo que ocurre en esos años.
Así que la próxima vez que pienses:
“¿Será la menopausia?”
prueba a cambiar la pregunta:
“¿Qué ha cambiado realmente respecto a lo que era normal en mí?”
Probablemente te dé mucha más información.
. . .
Fuentes:
• Xu Y. et al. Exploring prevalence and drivers of perimenopause uncertainty among US women: a mixed-methods study. Menopause, 2026.
• NICE. Menopause: identification and management (NG23). Actualizada en 2026.
• Harlow SD et al. Executive summary of the Stages of Reproductive Aging Workshop +10 (STRAW+10). Menopause, 2012.
• Williams M, Maki PM. A Review of Cognitive, Sleep, and Mood Changes in the Menopausal Transition: Beyond Vasomotor Symptoms. Obstetrics & Gynecology, 2025.
. . .
Por hoy, suficiente con esto:
ni ignorarlo todo, ni achacárselo todo a las hormonas.
Entre medias suele estar la parte interesante.
Nos leemos en 2 semanas.
Un abrazo,
Mónica | Fuera Reglas
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